Nick Fallin (Simon Baker) es un joven abogado de Pittsburgh -hijo de abogados y nieto de abogados- al que todo le ha resultado tan fácil que su máxima preocupación es ir de fiesta en fiesta. Trabaja en el prestigioso despacho de su padre (Dabney Coleman), pero un día Nick es condenado por un delito de consumo de drogas, por lo que es sentenciado a 1500 horas de servicio social a la comunidad, representando y defendiendo ante los tribunales los abusos, delitos y negligencias de los menores.



